Los adolescentes y las clases virtuales

Por: Maria Paula Ferreyros


Uno de los cambios más grandes que ha traído la cuarentena es la educación virtual, tanto en colegios como universidades. Por esta razón, la educación, así como la dinámica y procesos de aprendizaje, han tenido que adaptarse para esta nueva realidad. Muchos pensarán que para los adolescentes esto no supone un reto, debido a que han crecido con la tecnología y suelen pasar muchas horas entretenidos con sus celulares y laptops. No obstante, al ser una situación nueva, viene acompañada de distintos retos.


Cada adolescente y su familia vienen de un entorno totalmente diferente y con distintas características. En el caso de algunos, la educación remota no resulta un problema o desafío, debido a facilidades con respecto a los dispositivos y la conectividad a internet. Sin embargo, en el caso de muchas familias, no existen suficientes dispositivos para que todos los familiares puedan cumplir con sus obligaciones, además, pueden existir dificultades con la conexión que imposibilitan o complican la asistencia virtual a las clases. En estos casos, los adolescentes pueden sentir que no están cumpliendo con sus tareas o aprendiendo de manera adecuada. Si bien esto puede ser una realidad, es importante tener en cuenta que estamos viviendo una situación sin precedentes, por lo que hay que ser flexibles y tratar de adaptarnos a la situación, para poder obtener los mejores resultados posibles dadas nuestras circunstancias personales.


Dejando de lado los problemas de conectividad, que suelen ser los más mencionados, hay que tener en cuenta que, independientemente de eso, para algunos puede ser difícil concentrarse en un contexto virtual. La educación siempre ha sido presencial y los adolescentes están acostumbrados a tener un contacto directo con sus profesores, para poder plantear sus dudas y preocupaciones. Esto puede ser más complicado de lograr de una manera online, por lo que el alumno puede sentir que no está aprendiendo adecuadamente. En ese sentido, es importante no ser duro consigo mismo y reconocer el esfuerzo constante que se hace.


Por otro lado, hay que tener en cuenta que la adolescencia es un periodo de desarrollo, en donde la interacción con otros es fundamental para el desarrollo de la propia identidad. En ese sentido, el colegio no es solo un lugar para aprender, también es un lugar donde se dan muchas de las interacciones sociales del adolescente. Por ello, aparte de los retos que la misma educación supone, los adolescentes también deben encontrar nuevas maneras de relacionarse con sus profesores y amigos. En muchos casos, la falta de interacción con otros puede tener consecuencias emocionales negativas o problemas con el ánimo. Por esa razón, es importante también mantener el mayor contacto virtual con gente cercana, para poder lidiar con ese nuevo proceso en compañía de otros.


Finalmente, considero que lo principal es tratar de crear una rutina que permita que el aprendizaje se de de la mejor manera posible, pero sin ser duro consigo mismo, y teniendo la capacidad de reconocer las limitaciones que este nuevo entorno trae.


Referencias


Volkin, S. (2020). The impact of the covid-19 pandemic on adolescents. John

Hopkins Magazine. Recuperado de https://hub.jhu.edu/2020/05/11/covid-19-

and-adolescents/

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