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YO TAMBIÉN SOY MADRE: EL OLVIDO DE LA PATERNIDAD

Por: Ingrid Flores



Padre. Papá. Paternidad. Palabras que a veces no son reconocidas, adjetivos secundarios, olvidados, hombres presentes pero minimizados, hombres desestimados en la crianza, figuras desapercibidas, roles secundarios, sombras de la maternidad.


La paternidad ha pasado a ser un papel secundario en relación a la maternidad, un papel que parece estar relacionado al dinero, al ser proveedores, responsables de la seguridad y disciplina del hogar. Pero, la paternidad va más allá que eso. Los padres también cuidan, también juegan, también limpian, también se cansan, también se preocupan, también sienten, también aman.


Es difícil ejercer el rol de padre cuando te desestiman, cuando te desvalorizan sin siquiera intentarlo o intentándolo.


Es difícil cuando escuchas comentarios negativos acerca de tu función, es difícil cuando solo se menciona a la madre: al esfuerzo que debe estar haciendo o lo cansada que debe de estar. Es difícil ser reconocido. Es difícil ser padre en nuestra sociedad. Una sociedad acostumbrada a ver solo a la madre en el proceso de crianza. Una sociedad que se sorprende cuando ve a los padres recogiendo a sus hijos o jugando con ellos.


A tí, padre, cuidador. Padre y madre, padre que no tuvo padre, padre que sí lo tuvo pero no su amor ni atención, padre que esperaba algo de los suyos, padre que no quería serlo, padre que sí lo anhelaba, padre que se fue, padre no biológico. Al final, nadie nos enseña a ser padres, menos cuando no hemos tenido alguna figura de quien guiarnos. La paternidad es un camino y un viaje incierto, lleno de emociones, sorpresas, miedos, retos, giros inesperados, pero también, es un camino de victorias, de felicidad, de valentía y de fuerza. Porque, a pesar de todo lo que puedas vivir en la paternidad, al final del camino, al final del día tienes tu recompensa, el amor y la sonrisa de tus hijos, de tu esposa, tienes a tu familia.


Ser padre en la sombra no quiere decir ser menos significativo o menos trascendental, significa tener una manera única de estar presente, es un rol modesto pero poderoso. Porque la paternidad va más allá de los comentarios externos o de cualquier título otorgado por el ADN. Es ser un héroe, un amigo, un consejero que está presente y que deja una huella en la vida de su familia, y eso va más allá de cualquier comentario o valoración. Porque ser padre en la sombra es igual de importante.


Que la paternidad sea reconocida como el papel significativo que es. Porque los padres no solo son un reflejo de fuerza, de protección o de aporte económico, sino también de amor, de dedicación y de cuidado. Porque los padres también son madres.



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