Cuando los niños juegan diferente
- 30 mar
- 2 Min. de lectura
Por: Flor Luna.

Alguna vez te preguntaste ¿por qué los niños juegan de maneras tan diferentes? En una ocasión, una madre comentaba preocupada que una de sus hijas prefería juegos más movidos y se aburría rápidamente cuando el juego requería estar en un mismo lugar por mucho tiempo, mientras que su otra hija disfrutaba juegos más tranquilos y podía permanecer concentrada durante más tiempo. Situaciones como esta son comunes y generan preguntas como: ¿por qué algunos niños juegan de formas tan diferentes? El juego no es solo una forma de entretenimiento, sino también una forma en la que los niños expresan lo que sienten, piensan y viven en su día a día.
Diferentes autores sostienen que el juego es una forma de expresar lo que sienten los niños o elaborar sus experiencias. El juego es utilizado por los niños para representar todo aquello que les ha causado una fuerte impresión, a su vez, por un medio de liberación de la energía acumulada, debido a la experiencia que vivieron (Freud, 1920).
Asimismo, el juego funciona como un lenguaje de expresión de los pensamientos, deseos y fantasías del niño, a través de los juguetes y el juego en sí que juega. Los niños más pequeños tratan de vencer en su juego las experiencias desagradables (Klein, 1932). Es decir, por medio del juego el niño puede transformar experiencias dolorosas, en una feliz. Es así, como se calma a sí mismo y se protege de sentimientos de terror y pérdida mediante un acto simbólico con los juguetes.
No todos los niños juegan de la misma manera, esto es completamente normal. Algunos prefieren juegos más activos o de movimiento, mientras que otros disfrutan de actividades más tranquilas. Estas diferencias pueden relacionarse con su experiencia de vida, sus deseos o reflejar distintas formas de expresar energía, curiosidad o incluso tensiones emocionales. Por ejemplo, los juegos más movidos o de lucha no necesariamente indican agresividad, sino que pueden ser una forma de liberar energía o representar simbólicamente situaciones que el niño intenta comprender.
Comprender el juego infantil permite mirar esta actividad con mayor sensibilidad. Más allá de corregir o limitar ciertas formas de jugar, es importante observar qué expresa el niño a través de ellas. El juego es una herramienta fundamental para su desarrollo emocional y una vía mediante la cual explora el mundo y se comprenden a sí mismos. En ese sentido, cada forma de jugar revela la singularidad de cada niño.
Referencias bibliográficas
Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer.
Klein, M. (1932). El psicoanálisis de niños.

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