Los primeros momentos de vida: Una cuestión de madre-hijo…. ¿y padre?

Por: Francesco Lavarello


En el caso del advenimiento de un hijo en su nacimiento y en los primeros meses de vida se suele hacer referencia a la díada madre-hijo. Sabemos que este vínculo primerizo para el bebé es fundamental para su futuro desarrollo en todos los ámbitos de la vida humana. Sin embargo, no tomamos en cuenta también lo fundamental de la función paterna actuada por el padre en los primeros meses de vida del niño. Tal vez porque se tiende a idealizar la labor materna de la madre sobre el hijo, eclipsando el trabajo del padre. Pero ¿qué tan importante es el rol del padre en la crianza de los primeros meses de la vida del bebé?


Para responder esa pregunta será necesario primero definir la función paterna. Este término es la característica asociada comúnmente con el varón que se convierte enpadre, donde se cumple con una serie de tareas para la posible construcción de los cimientos de la personalidad del niño. Estas tareas son ligadas con las demandas del futuro exterior del cual el niño ya pertenece, pero sin saberlo (ya que el niño piensa, siente y actúa como si aún estuviera dentro del vientre de la madre). Y es que la función paterna es aquella donde establece las reglas por las cuales el niño no debe sobrepasar, además de garantizar en un futuro el paso de la familia a la esfera social. Ahora que hemos definido la función paterna, observemos si se puede hablar de reglas en los primeros meses de vida y si es adecuado aplicar estas demandas del exterior al niño.


Como se dijo anteriormente, los primeros meses de vida del niño se le adhiere totalmente a la madre su crianza, como anteriores veces hemos comunicado su importancia en estos artículos. No obstante, así como hay madres que son muy ausentes ante el pedido de la necesidad insatisfecha del niño, también existen algunas que llegan adherirse tanto a sus hijos que pueden impedir el desarrollo esperado para su hijo. Debido a que no incitan al niño al uso futuro de su pensamiento, porque cuando el niño expresa a penas un pedido como estar hambriento, de tener sueño, de tener frío, etc, la madre ya está ahí para satisfacer. Lo cual no quiere decir que sea contraproducente para el niño en sus 3 primeros meses de vida, pero si esto se alarga hasta pasado el destete puede dar una imagen al niño de poder alcanzar todo aquello que quiera o desee sin mediar. Es ahí donde se introduce el rol del padre para dar al niño un sentido de que no podrá conseguir todo aquello que quiera, lo cual causará una sensación de frustración en él. Esta sensación es fructífera para el niño siempre y cuando tenga la memoria del regocijo que le causó la satisfacción de una necesidad que ya antes había comunicado con un llorar o gritar.


El padre entrará en esta díada (madre-hijo) para convertirla en los primeros meses de vida en una tríada (padre-madre-hijo). Donde dará no solo al hijo lo anteriormente mencionado, sino también saber acompañar a la madre en esas angustias propias de la crianza de un hijo, además de hacerla despertar de nuevo la visión que tiene ella misma de ser pareja, mujer, persona sin dejar aquello que transformo su identidad: el ser madre. Que importante podría ser siempre mantenerse en constante comunicación el padre con la madre para lidiar con las labores de lo parental y de pareja para elaborar un trabajo juntos por el cuidado del hijo.


Como último comentario, no se niega la inexistencia de padres biológicos que abandonan a su nueva familia o no aceptan tomar ese rol paterno en la crianza del hijo. Por lo que esta función paterna si bien es asociada comúnmente con el padre, no es exclusiva porque puede ser aprehendida por la misma madre, abuela, abuelo, tío, etc. Siempre que ejerza en la transmisión de “la ley” sobre lo que se debe o no debe hacer, y que sepa acompañar a la madre en su labor.


Referencias:


Briuoli, Nora (2009). La construcción de la subjetividad. El impacto de las políticas sociales. Revista Historia Actual online, (13), 81-88.


Maza, B. (2009). La angustia de separación. En B. Maza. (Ed.), La Casa de la Familia: Una contribución psicoanalítica a la salud pública en el Perú (pp. 117-133). Lima, Perú: Vicerrectorado Académico de la Universidad Nacional Mayor de San

Marcos.


Stern, D. (1994). La constelación maternal. Barcelona: Paidós.

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